“Y vosotros, causantes de su locura, necios desatinos, perniciosas diversiones de los espíritus ociosos, novelas, versos, canciones y sonetos, ¡así se os lleven todos los diablos!”.
-¿Qué información proporciona? Que Gorgibus esta harto y manda a todos al diablo porque ya no le importa más, solo quiere estar tranquilo.
-¿Corresponde al clímax del relato o al desenlace? Corresponde al desenlace ya que es una acción que corresponde a lo que tomará lugar una vez planteado el clímax.
Tema
La ridiculez de las mujeres que saben que son preciosas.
Mensaje
Es un mensaje sentimental porque las mujeres debemos de tomar en cuenta que no tiene nada de malo considerar como algún prospecto a alguien que no nos gusta desde el principio moral porque no debemos de juzgar a los demás por lo que parecen ser ni por lo que tienen o no tienen.
Tópico
El amor que es rechazado desde el principio sin pensarlo.
Tropos o figuras literarias
-Símil : que los recibierais como personas a quienes quería yo daros por maridos, tratar a un alma como el Turco al Moro.
-Metáfora : Ya veo que es realmente un Amílcar.
-Anáfora : “Róbanme el corazón”. Me lo arrebatan, me lo quitan. “¡Al ladrón, al ladrón, al ladrón, al ladrón!”.
-Eufemismo : Yo serviré vuestros deseos mejor que nadie.
Motivo
El plan de Du Croisy y La Grange de mandar a Mascarilla y a Jodelet con las preciosas ridículas, Madelón y Cathos.
Leitmotiv
El rechazo de las preciosas hacia Du Croisy y La Grange.
“Las preciosas ridículas” es una obra escrita por Molière que está compuesta de un solo acto, hecha en París en 1659 (“Les précieuses ridicules” párr. 1).
El tiempo y el espacio es uno solo, como es un solo acto nunca cambian de lugar en donde se llevan a cabo las escenas y el tiempo es el mismo porque es el desarrollo de toda una serie de acciones en un mismo marco temporal. Hay personajes planos y complejos, no hay protagonistas, tan solo principales y secundarios.
Esta obra pertenece a la corriente literaria del neoclasicismo cuyos principios son rigidez, frialdad, simetría e imitación. A través de la comedia, Molière critica a la sociedad francesa de su época (Xuletas.es párr. 1).
El tema que aborda es el de la ridiculez de las mujeres que saben que son preciosas. Las preciosas Madelón y Cathos conocen bien su hermosura por lo que les es fácil rechazar a cualquier prospecto que no sea de su agrado. Ellas son libres y quieren ser diferentes de lo que han aprendido; se revelan. La obra transmite un mensaje tanto emocional como moral, el primero porque podemos aprender que no debemos de dejar a las personas tan desilusionadas a la primera, hay que tomar en cuenta sus sentimientos, y hacer lo que nos gustaría que nos hicieran y el segundo porque aprendemos que no debemos de juzgar a las personas por lo que aparentan ser o tener.
El motivo por el cual toda la obra es desarrollada es el enojo que tienen Du Croisy y La Grange al ser rechazados por Cathos y Madelón por lo que mandan a sus sirvientes Mascarilla y Jodelet a jugar con ellas por algún tiempo haciendo como sí fuera un tipo de venganza.
Los que más me interesa de la obra en general es la actitud de las dos chicas hacía su padre (Madelón) y tío (Cathos). Me gusta la manera en la que ellas quieren ser seducidas porque me parece muy poco común pero de alguna manera verosímil, diferente y divertida. Disfruto la descripción de ella: “[…] el matrimonio no debe nunca llegar sino después de las otra aventuras. Es preciso que un amante, para ser agradable, sepa declamar los bellos sentimientos, exhalar lo tierno, lo delicado y lo ardiente, y que su esmero consista en las formas. Primero, debe ver en el templo o en el paseo, o en alguna ceremonia pública, a la persona de la que esté enamorado, o si no, ser llevado fatalmente a casa de ella por un pariente o un amigo y salir de allí todo soñador o melancólico. Esconderá cierto tiempo su pasión hacia el objeto amado, haciéndole, sin embargo, varias visitas, donde no deje de sacar a colación un tema galante que espoleé a las personas de la reunión. Llegado el día, la declaración debe hacerse generalmente en la avenida de algún jardín, mientras la compañía se ha alejado un poco, y esta declaración ha de ir seguida de un pronto enojo, que se revele en nuestro rubor y que aleje durante un rato al amante de nuestra presencia. Luego, encuentra medios de apaciguarnos, de acostumbrarnos insensiblemente al discurso de su pasión, de obtener de nosotras esa confesión tan desagradable. Después de esto vienen las aventuras, los rivales que se atraviesan ante una inclinación arraigada, las persecuciones de los padres, los celos cimentados en falsas apariencias, las quejas, las desesperaciones, los raptos y todo lo demás. He aquí como se ejecutan las cosas dentro de las maneras elegantes, y con esas reglas, de las que no se podría prescindir en buena galantería” (Molière).
Creo que, además de todo, este es un elemento verdaderamente importante para el desarrollo de la obra, ya que si las chicas no pensaran de esa manera, muy probablemente habrían accedido a los hombres que Gorgibus quería darles como maridos y así ahorrarse de toda complicación pues además de todo estarán cumpliendo con lo que se espera de ellas, pero en vez, generan un gran descontento y desenfreno con todas las personas de su alrededor, lo que es el motor de la historia.
(Jean-Baptiste Poquelin; París, 1622 - id., 1673) Dramaturgo y actor francés. Nacido en una familia de la rica burguesía comerciante, su padre desempeñaba el cargo de tapicero real. Molière perdió a su madre a la edad de diez años. Alumno en el colegio jesuita de Clermont hasta 1639, se licenció en la facultad de derecho de Orleans, en 1642. Molière se relacionaba entonces con el círculo del filósofo epicúreo Gassendi y de los libertinos Chapelle, Cyrano de Bergerac y D’Assoucy. En 1643, haciéndose ya llamar Molière, fundó L’Illustre Théâtre, junto con la comediante Madeleine Béjart; dirigida por ella, primero, y luego por él mismo, la joven compañía intentó establecerse en París, pero el proyecto fracasó en 1645, por falta de medios, y Molière permaneció unos días arrestado por deudas.
Recorrió entonces las regiones del sur de Francia, durante trece años, con el grupo encabezado por Dufresne, al que sustituyó como director a partir de 1650. Es probable que la compañía representara entonces tragedias de autores contemporáneos (Corneille, entre otros) y las primeras farsas de Molière, a menudo constituidas por guiones rudimentarios sobre los cuales los actores improvisaban al estilo de la commedia dell’arte. La compañía se estableció en París, con el nombre de Troupe de Monsieur, en 1658, y obtuvo su primer éxito importante con la sátira Las preciosas ridículas, un año después. En 1860 creó el personaje de Sganarelle, al cual recuperaría muchas veces en otras obras y al que siempre interpretó él mismo, en la comedia del mismo nombre; pero Molière, que perseguía la fama de Corneille y Racine, no triunfó en el género de la tragedia: Don García de Navarra, obra en la que había invertido mucho esfuerzo, fracasó rotundamente. La escuela de las mujeres (1662) fue su primera obra maestra, con la que se ganaría el favor de Luis XIV.
Los detractores del dramaturgo criticaron su matrimonio con Armande Béjart, celebrado unos meses antes; veinte años más joven que él, no se supo nunca si era hermana o hija de Madeleine (en cuyo caso Molière podría haber sido su padre, aunque la crítica moderna ha desmentido esta posibilidad). Luis XIV apadrinó a su primer hijo, que murió poco después de su nacimiento, en 1864. En respuesta a las acusaciones de incesto, Molière escribió El impromptu de Versalles, que le enemistó con cierta parte de la clase influyente de París. En 1663, mientras llevaba las tragedias de Racine al escenario y organizaba festivales en el palacio de Versalles, presentó los tres primeros actos de su Tartufo. El sentido irreverente y sacrílego que sus enemigos veían en sus obras generó una agria polémica que terminó con la prohibición de la obra, lo mismo que sucedería con Don Juan o El festín de piedra, tras sólo quince representaciones.
Acosado por sus detractores, especialmente desde la Iglesia, el principal apoyo de Molière era el favor del rey, que, sin embargo, resultaba caprichoso: las pensiones se prometían pero no se pagaban, y el autor hubo de responder a las incertidumbres económicas de su compañía abordando una ingente producción; en la temporada siguiente escribió cinco obras, de las que sólo El médico a palos fue un éxito. Los problemas con el Tartufo, que proseguían, y las dificultades para mantener la compañía fueron quebrando su salud, mientras disminuía su producción; sin embargo, en estos años aparecen algunas de sus mejores obras: El misántropo, El avaro o El enfermo imaginario. En 1673, durante la cuarta representación de esta última obra, sintió unos violentos dolores; trasladado a su casa, murió a las pocas horas. El rey debió intervenir para que la Iglesia le concediera el derecho a tierra santa, si bien fue enterrado de noche y prácticamente sin ceremonia. El gran mérito de Molière consistió en adaptar la commedia dell’arte a las formas convencionales del teatro francés, para lo que unificó música, danza y texto y privilegió casi siempre los recursos cómicos, y en luchar contra las hipocresías de su tiempo mediante la ironía.